Contratar a Jansenson

Norberto Jansenson nació a principios de 1971.
Es de Acuario. Casi imposible de atrapar.
Y tiene la Luna en Tauro.
Eso quiere decir que cuando es de noche se convierte en un Toro.

A los ocho años un amigo de su padre le regaló sus dos primeros trucos de magia: la Bolsa y el Huevo y el Vaso de Leche.
La Bolsa y el Huevo para hacer aparecer huevos dentro de la bolsa.
El Vaso de Leche para hacer aparecer leche, si se atoraba con los huevos.

Su primer maestro reconocido de magia fue Charly Brown.

Fast Forward hasta los doce años.
A esa edad les pidió a los padres que lo llevaran a hacer terapia.
Ya había descubierto su primer secreto: el mundo no iba tan derecho como le habían dicho.

Fast Forward hasta los diecisiete.
Rewind hasta los quince.

Hizo su primer show contratado en el cumpleaños de un amigo de sus padres. Le pagaron en especias.
Canela, Cúrcuma y Cardamomo.

A los dieciocho comenzó su carrera profesional de mago haciendo shows en cumpleaños infantiles en una cadena de Pumper Nics (digamos como un Mc Donald’s, pero con Ronald disfrazado de Hipopótamo verde).
Luego fueron fiestas infantiles privadas, luego fiestas de adultos, luego restaurantes y eventos para empresas.

Le iba muy bien, a los públicos les encantaba su trabajo.
Sin embargo, él sentía que a su magia le faltaba magia.

Entonces tuvo una crisis profunda. Y estuvo a punto de abandonar su camino.

Pero lo salvó Jorge Corona.
En serio.
(Es una historia mágica, publicada en su primer libro “El Secreto de Sahili”).

Y luego conoció (encontró) a su maestro, René Lavand.
(Otra historia mágica que va a formar parte de su segundo libro, que verá la luz en algún momento de 2008).

De la mano de René, descubrió que la magia de los trucos y la magia de la vida no son diferentes, y que hasta ese momento había intentado denodadamente unir dos cosas que en realidad son la misma cosa.

Ama el arte. Ama la música.
Cada año lee alrededor de 30 libros.
Pone treinta libros en el piso… y lee… alrededor.

Ha viajado por diferentes lugares del mundo con su magia.
Durante esos viajes ha invertido casi todos sus recursos en ver shows, obras, películas, conciertos, Operas, y casi cualquier manifestación artística que se haya cruzado por su camino.
Lo cierto es que a algunas de esas manifestaciones artísticas que se cruzaron en su camino debería haberlas esquivado.
O atropellado.

Ha estudiado teatro, artes marciales, marketing y publicidad, comunicación y expresión corporal, y ha participado de una gran cantidad de seminarios y cursos de diferentes disciplinas, todas referidas al arte, a la comunicación, el management, y por supuesto, la magia.

Prefiere los encuentros íntimos a las reuniones multitudinarias.
Considera que la cantidad perfecta de personas para una cena es dos.
Uno, y un excelente camarero.
Y a veces tres.
Cuando hay un sommelier experto en el restaurante.

No le gusta hacer magia con animales. Prefiere dejarlos vivir en paz.
No le gustan los botones de nácar.

Practica una Alimentación Energética.
No, no come bombitas de luz ni pilas alcalinas.

Le encanta el silencio de la aurora.
Le encanta el silencio.

No le gustan los pantalones pinzados ni los zapatos de punta redonda.
Le encantan las pochettes.

No le gusta el ruido que hacen los teléfonos celulares. Y ni hablar de los ringtones estrafalarios.

Le encanta dormir la siesta.

Considera que la cantidad perfecta de personas para dormir la siesta es dos.
Ningún camarero.

Le gustan mucho el sándalo, las frambuesas frescas y las almendras tostadas.
No le gusta el ajo.

No está muy seguro de querer ser novio de una modelo famosa.

En el presente dedica su vida por completo al arte, y a su arte.
Vive una vida llena de alma, en la que a veces moverse mucho es quedarse quieto, y moverse apenas es mover montañas.

No vive para trabajar. No trabaja para vivir.
Trabaja porque forma parte de su práctica.
Trabaja cuando intuye que detrás de la excusa del trabajo está presente la posibilidad de ser un canal. De dar.

Su mayor deseo es encontrar la forma más luminosa y mágica de aportar su grano de arena para colaborar en la tarea de hacer del mundo un mejor lugar para vivir.

Charla para empresas:
“Buscando la magia perdida”
Una charla que invita a recuperar la magia de la vida cotidiana (magia en tanto pasión, emocionalidad, recursos creativos y no tradicionales y
otras herramientas) para lograr resultados no solamente extraordinarios, sino sobre todo significativos, reveladores y sin precedentes tanto en
el ámbito de la empresa como en el individual/personal.
Jansenson propone una forma de mirar, integrando el mundo visible con el invisible, el racional con el emocional, el pragmático con el intuitivo,
e invita a realizar algunos ejercicios muy asombrosos e impactantes, para poner en marcha lo planteado y no dejarlo únicamente en el plano de
la teoría.
A esa charla se le agrega un efecto mágico muy impactante en el que participan TODOS los invitados con naipes en sus manos.
La duración total es 35 minutos.

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