Alberto Podesta

Alejandro Washington Alé Podestá, desde muy pequeño empezó a cantar en la escuela y simultáneamente en un programa de radio que dirigía la maestra. Cada alumno aportaba una canción de moda y el pequeño Albertito, quien ya le había llegado la admiración por Carlos Gardel, aprendía rápidamente las letras del Zorzal y las vertía en sus audiciones. Por ese motivo comenzaron a llamarlo Gardelito.
El dúo cómico Buono-Sitriano, que andaban de gira por San Juan, provincia donde nació Albertito Podestá, asombrados por la voz de este niño, lo invitaron a viajar a Buenos Aires y le prometen darle una mano. Al fin, se decide y viaja con sus hermanos en la primavera de 1939. Entonces conoció a Roberto Caló, quien fue el que le hizo el puente para que cante en la Orquesta de su hermano, Miguel Caló. Y con el tiempo  se fueron transformando en sus hermanos de vida, los Caló y la orquesta. Con ésta grabó su primer disco.
Luego deja a los Caló para formar parte de la Orquesta del maestro Bahiense, y quien se lo había ofrecido fue Carlos Di Sarli, el inventor del nombre “Alberto Podestá”. En ésta Orquesta le pagaría muchísimo más, pero al comienzo debería pagar el derecho de piso, cantando quizás un solo tema en toda la noche.
Cuando conoce a Pedro Láurez, vuelven a la Orquesta de Miguel Caló y entabla una relación amistosa con las grandes figuras, especialmente con Aníbal Troilo, pero también con Francini, Pontier, con quienes compartía partidos de fútbol como excusa para compartir un asado. Actuaba de árbitro el “charro” José Manuel Moreno, célebre jugador..
En dos oportunidades estuvo a punto de cantar en la orquesta de Pichuco, la primera reemplazando a Alberto Marino, pero tuvo que realizar una gira previa con Di Sarli al Uruguay, y al regresar ya estaban ensayando en la orquesta Edmundo Rivero y Floreal Ruiz. Y la segunda vez, cuando Podestá estaba actuando en Chile, se desvincula de Troilo Raúl Berón, y aunque el interés de Pichuco era que el “Turco” llegara de una vez a su conjunto, las urgencias empresariales le exigieron a Troilo no esperarlo y contratar a Carlos Olmedo y Pablo Lozano, con lo que el sanjuanino otra vez quedó afuera de la orquesta.
Corre el año 1945 y se forma una gran orquesta, dirigida por el binomio Francini-Pontier, y Alberto Podestá es el cantor, a quien pronto acompañaría Julio Sosa.
Julio Sosa fue tal vez el mejor amigo que tuvo Podestá, un muchacho decidido pero escuchador de los consejos de los más experimentados. Era una persona ávida de conocimientos.
Actuaban en el Sans Souci, en Montecarlo y Picadilly, alternando con Osvaldo Pugliese, y el en Tibidabo, cubriendo la ausencia de Aníbal Troilo, que durante los seis meses de primavera y verano dejaba de actuar.
Dos veces semanales se transmitía desde el teatro Casino un programa de tangos denominado “Ronda de Ases”, por la onda de Radio El Mundo. El auspiciante era aceite Cocinero. Las orquestas que se sucedían eran Osvaldo Fresedo, Aníbal Troilo, Carlos Di Sarli y Ricardo Tanturi., que ejecutaban un tango cada una. Y luego un “grupo soporte”, como se dice ahora: tocaba la orquesta de Alberto Soifer con el cantor Roberto Quiroga; y en la segunda media hora, las cuatro orquestas con temas cantables, y de acuerdo al aplauso del público, se determinaba qué tango u orquesta había gustado más. Alberto Podestá ganó, en una de las audiciones, con el tango “Al compás del corazón”.
En el año 1951 comienza su carrera como solista, debutando en Radio Splendid, locales y cabaret Maipú Pigall, el recordado Tronio, lugar de variedades donde desfilaron las grandes figuras internacionales, y confiterías de Buenos Aires.
Fue nombrado Académico de Honor por la Academia Nacional del Tango de la Argentina.
Ha recorrido con el tango países como Colombia, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador, México, República Dominicana, EEUU, actuando en Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Boston, Filadelfia.
Grabó en los sellos RCA Víctor, Odeón, Music Hall, Magenta y recientemente en Vaivén.
En sus grabaciones contó con acompañamientos de Alberto Di Paulo, Leopoldo Federico, Luis Stazo y Jorge Dragone.
En Colombia grabó con el gran compositor Joaquín Mauricio Mora, en Venezuela con Los Caballeros del Tango; en Chile con Luis Ibarra, y en este país fue galardonado con el Disco de Oro por el gran éxito del tango “Qué falta que me haces”.
También grabó con guitarras, con el acompañamiento de Roberto Grela.
Ha grabado casi quinientas versiones, entre las que se encuentran: “Alma de bohemio”, “Nada”, “Percal”, “Al compás del corazón”, “Nido gaucho”, “La capilla blanca”, “El milagro”, “Margo”, “Qué falta que me haces”, “Qué me van hablar de amor” entre otras, y un sinfín de tangos que fueron jalones inolvidables y creaciones en su voz, como el éxito que le pertenece junto a Roberto Rufino “El bazar de los juguetes”.
También en su momento, durante mucho tiempo, su actuación en Caño 14, y al lado de Edmundo Rivero en El Viejo Almacén.
En teatro lo hizo junto a Juan Carlos Copes y su ballet.
Últimamente realizó una gira por los estados de Brasil con el espectáculo “Una noche en Buenos Aires”, con el acompañamiento orquestal de Carlos Buono.
Toda una vida a través del tango y por el tango, a quien le debe mucho, la familia, los hijos, el trabajo y el bienestar”.

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